jueves, 1 de abril de 2010

Tres Deseos

Escribo sin otra justificación que la de sincerar el corazón y ser capaz de releer lo escrito con la suficiente humildad para reconocerme en ello.
A menudo se hace casi imposible escribir porque persigues el brillar, velando a si tu propia luz. Cuando te juzgas en lo escrito o cuando doblegas los sentimientos a lo que tu crees como el concepto de la belleza. Pero lo que más impide la creación no es ninguna de estas cosas, humanas, sino el miedo inhumano que te produce ser juzgado a través y a causa de tus palabras.
Por eso es, que de vez en cuando silencio mi voz, detengo mis manos, cierro mi casa, y contengo en ese MI el llanto.
Por eso hoy “Con faldas y a lo loco” abriendo puertas, derribando miedos y lista a encajar los golpes y los halagos.
Vivir creo que trata de todo eso: de la ausencia del miedo.
En estos días acelerados intento responderme a la siguiente pregunta ¿qué haría si no tuviera miedo?
La respuesta tiene muchas caras pero todas llevan grabadas VIVIR.







* Sosiego
* Placer
* Dolor
* Vida
* Muerte
* Valor
* Miedo

* Mezclar estos ingredientes al gusto en coctelera para obtener "Gloria e Infamia"

4 comentarios:

Amelia dijo...

Si.

Roke dijo...

Siempre estará ahí el miedo, no lo podemos evitar, agazapado en el fondo y condicionando nuestro hacer.
La vida es como la sal, una vez puesta en la boca no puede no ser saboreada.
Inmediatamente aparece la sensación de "yo" identificado con ese sabor de la experiencia del vivir: yo soy esa experiencia, a veces estoy bien, otras regular y otras no hay por donde cogerme.¡qué se le va a hacer, heche asi o belén!.
Y nos sentimos arrojados del paraíso,y nos sentimos pequeños y solos enfrentados al mundo tan lejos de casa.
¡Como no vamos a tener miedo!,quien no lo tenga que de un paso al frente. Otra cosa es echarle cojones.

Así que no queda otra que saborear lo que viene, lo que trae este caramelo amargo y dulce y de sabores intermedios.
Sólo cuando hay la claridad de que somos antes de la saboreación, el receptáculo que acoge, el vientre que no se conocía hasta que apereció el hijo, la paza profunda que presencia, sólo entonces podemos vivirnos sin miedo.

Como se dice en el Shodoka:
Come y bebe como te plazca
en medio de la paz perfecta.
Todas las cosas son pasajeras y vacías.
Un abrazo Carmen.

karma dijo...

Gracias Amelia por estar aquí y dejar tu comentario. Y SI!!!!!!!! a VIVIR.
Un beso: MUUUUA!

karma dijo...

Hola Roke: Siento alegría de leerte una vez más por estos lares. Gracias por dejar tu comentario y tu abrazo, ambos dos son recogidos con amor y gratitud.
Un beso